Cuando se anunciaron las nominaciones en enero, algunos consideraron una sorpresa no ver en la categoría de mejor actor a Tom Hanks por su trabajo en "Captain Phillilps" o a Robert Redford por "All is lost". ¿Había lugar para alguno de ellos? Yo creo que sí; quizá de los cinco nominados, sólo uno no tiene porqué estar en la terna.
Si hay una película sobrevalorada en el ámbito actoral, es “12 years a slave”. Al inicio de la trama Chiwetel Ejiofor logra transmitir su frustración y confusión, pero con el correr de la película, deja de sorprendernos y ni siquiera el poder de la última escena lo rescata. Es una actuación que comienza con mucha fuerza, pero se vuelve plana.
Leonardo DiCaprio, por otro lado inicia con fuerza y se mantiene así a lo largo de las más de 3 horas de “The Wolf of Wall Street”. La suya es una actuación de poca sutileza, y es quizá en este exceso donde falla. Si bien la historia de Jordan Belfort demanda energía y amplitud, hay algunos momentos desgarradores en el guión que se pierden tras la falta de contención. Eso sí, esta es una actuación con muchas sorpresas y da gusto ver un poco de comedia física que le desconocíamos a DiCaprio.
Christian Bale es exactamente lo opuesto en “American Hustle”. La historia así lo exige y Bale le da al clavo. Irving Rosenfeld es la mente detrás de toda esta operación. Es el líder, pero debe simular que es sólo una pieza en el ajedrez que el FBI está jugando. Esta dualidad está presente en cada gesto y movimiento del actor. Con la dosis energética adecuada, Bale lleva a Rosenfeld a distintos niveles de control ya sea que pierda, gane, se desespere o se enamore.
Muchos hablan de la increíble transformación física de Matthew McConaughey para su papel de Ron Woodroof en “Dallas Buyers Club”, y si bien esto es algo que a la Academia le gusta premiar, su actuación va más allá. Cuando debe llenarse de prejuicio e intolerancia, McConaughey lo logra con maestría. Mientras lucha por sobrevivir, su personaje va evolucionando sutilmente, la desesperación inicial por encontrar una cura se convierte poco a poco en un plan de inclusión y comprensión. A través de sus ojos, de su gestos, de su voz, vemos como giran los engranes en su cabeza, y eso no es fácil.
Bruce Dern es lo contrario en “Nebraska”. Su actuación está llena de pausas y silencios que nos llenan de preguntas. En muy pocas ocasiones sabemos lo que Woody está pensando, lo que recuerda o lo que cree. Eso sí, está convencido de su suerte millonaria, pero reacciona a ella con tal tranquilidad que no sabemos si está senil o loco. Esto no quiere decir que Woody sea un libro cerrado, si se le cuestiona no se reprime y sus respuestas pueden ser brutalmente honestas. Dern le ha dado a Woody la complejidad necesaria para que sea entrañable, incluso al confesar que “siempre se arrepentió de haberse casado”. Esta actuación es arte puro, los ritmos de las palabras, de la respiración y de las pausas son trazos en un lienzo que forman una pintura, sí inusual y en blanco y negro, pero obra maestra al fin.
Mi predicción:
Creo que ganará: Matthew McConaughey
Se lo merece: Bruce Dern

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