28 de febrero de 2014

Ruta Oscar: Actor secundario



La academia ha apostado por los extremos en esta categoría y muchos han caído en el hechizo. El cruel dueño de un esclavo libre, el novato pirata, el embriagante defraudador y el transexual rockero. Y hay una pequeña joya que pocos han notado y que en la mayoría de las quinielas ha quedado en el olvido.



Lo que más aprecio en una actuación es la contención. Admiro a los actores que dicen mucho con pequeños gestos, con sutileza en sus movimientos. Esto no quiere decir que las mejores actuaciones deban ser limitadas. La amplitud no tiene que ver con el exceso de energía.

En “12 years a slave”, Michale Fassbender interpreta al cruel dueño de un grupo de esclavos. Su actuación muestra a un hombre capaz de imponer los castigos más perversos y despiadados; sin embargo, esa es la única dimensión que parece tener. Es cruel porque sí. Hasta cierto punto parece que el guión no le permite profundizar más en su personaje, pero hay una ventana abierta para su desarrollo. El deseo de Epps por Patsey podía haber sido su oportunidad para mostrar lo que realmente esconde en su interior, la pena que cree que debe cargar; esa era la oportunidad para demostrarnos su propia esclavitud, y en ello falla.

Otro ejemplo es Jared Leto. Interpretando a Rayon en “Dallas Buyers Club” cae en la simplicidad de la imitación, sin aportar nada más que lo que cualquier otro actor hubiera podido aportar. Me parece que Leto brilla porque todo lo demás en la película brilla, empezando por la actuación de Matthew McConaughey. Como actor de reparto logra exactamente lo contrario de lo que debería, y su actuación en lugar de ser un apoyo, resalta por la genialidad de otros.

Por otro lado, Jonah Hill logra ser más sutil en “The Wolf of Wall Street” y no fue tarea fácil, ya que Donnie Azoff es un personaje para los excesos. Este es el personaje que permite el regodeo y la exageración, pero Hill consigue transmitir su poder y su gloria con mayor fineza. No es una actuación digna para un Oscar, pero es mucho más transparente y convincente que la de Fassbender.

Pero si de actuaciones transparentes hablamos, la de Barkhad Abdi en “Captain Phillips” se lleva el premio. Y es que su presencia es tan real que casi casi nos convence de que está actuando. Dos cosas impiden que Abdi sea considerado el mejor actor del año: primero, el personaje no requiere más que a Abdi, así como es; y segundo, el guión lo lleva a extremos que hacen que pierda su naturalidad.

Y si bien un personaje debe evolucionar a lo largo de la trama, para Barkhad Abdi este viaje del control total al delirio absurdo no le ayuda a convencernos. Caso contrario de Bradley Cooper, quien en “American Hustle” brinca de momentos de cordura a momentos de desesperación, del control a la flaqueza, de la victoria a la desesperación. Pero la magia está en que su actuación consigue arrastrarnos con él. Es una colección de breves momentos en la que lo vemos escalar y descender, escalar y descender, y al final no queda más que sentir su dolor. Y eso es actuar.


Mi predicción:
Creo que ganará: Jared Leto
Se lo merece: Bradley Cooper
No me molestaría que ganara: Jonah Hill

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