20 de febrero de 2014

Ruta Oscar: Documental


Varios documentales crearon nota, fueron esperados por el público e incluso estuvieron contemplados para ser nominados al Oscar. Un ejemplo claro es "Blackfish". Para muchos fue una sorpresa que no quedara nominada. Sin embargo, viendo la riqueza de los documentales que conforman la terna, no es difícil comprender porqué ni "Blackfish", ni "We steal secrets: the story of Wikileaks" tienen cabida entre estas cinco joyas.


20 feet from stardom
Morgan Neville, Gil Friesen y Caitrin Rogers

Si te gusta la música, lo más seguro es que hayas marcado en tu quiniela “20 feet from stardom” como ganadora al mejor documental. No es extraño, ya que Morgan Neville sabe cómo hacer este tipo de documentales. Aunque es la vena fílmica la que domina en su organismo, la música la lleva en el alma.

Director de otros documentales acerca de leyendas de la música como Johnny Cash, Sam Phillips e Iggy & The Stooges, Neville nos hace caminar esos 20 pies de distancia que existen entre el estrellato y las voces de apoyo. Y los recorremos con gusto.

Sin embargo, el documental tiene un punto débil: en varios momentos queremos recorrer esos 20 pies de nuevo al centro del escenario. Y es que el documental, aunque centrado en las voces que hacen los coros, no puede evitar convertir a sus protagonistas en narradores de anécdotas de aquéllos que sí alcanzaron el estrellato. Nos quedamos con ganas de saber más acerca de Otis Redding o Mick Jagger. Finalmente es la luz de escenario la que nos llama, es la luz de escenario la que nos hace querer ver este documental.

Lo que me gustó: ¡Mick Jagger!
Lo que no me gustó: El final me pareció flojo. Me he quedado con una terrible melancolía.


Cutie and the boxer
Zachary Heinzerling, Lydia Dean Pilcher

Si eres un artista a punto de caer en la desesperación, “Cutie and the boxer” es el documental que debes ver. Hecha por creativos, acerca de creativos y para creativos. Ojo, si lo tuyo es la acción y la aventura, este documental podrá parecerte lento y aburrido.

Nos narra la historia del tormentoso matrimonio de 40 años de Noriko y Ushio Shinohara. Ella lo ha dejado todo por él, él lucha por hacer que sus pinturas y esculturas se vendan lo suficiente para poder mantener el hogar. Ella, también artista, parece más frágil de lo que realmente es y deja que su historia cobre vida propia.

Dulce pero terrible, lenta pero apasionante, “Cutie and the boxer” no es un documental fácil, pero merece ser vista, merece ser conocida y merece ser nominada. ¿Merece el Oscar? No, no es para tanto.

Lo que me gustó: Los dibujos de Noriko cobrando vida
Lo que no me gustó: Tristemente, Ushio.


Dirty wars
Richard Rowley, Jeremy Scahill

Por si has vivido los últimos 13 años debajo de una piedra, te informo que a Estados Unidos le gusta pelearse con otros países. Y aunque eso no es novedad, quizá “Dirty wars” te dé algunos datos que desconocías acerca de crímenes de guerra cometidos por la gran potencia occidental.

Un documental valiente, basado en el libro del mismo nombre y escrito por Jeremy Scahill, “Dirty wars” nos presenta las historias que no veremos en CNN o Fox News (mucho menos en Fox News). Redadas infundadas, ejecuciones sin motivo y todo un trabajo burocrático para cubrir las arbitrariedades de un sistema militar que pretende hacer valer la ley, una ley que ellos mismos han violado en innumerables ocasiones.

Un gran acierto por parte del director es la narración del propio Scahill. Su voz serena y espectral, en contraste con las escenas tan crudas que describe, funciona como bálsamo, y de pronto no nos sentimos tan solos, no nos sentimos tan impotentes; somos más fuertes y valientes. Y de pronto su voz es la voz de todos.

Sin embargo, son tiempos post-Manning y post-Snowden; y sin quitarle valor al trabajo de Scahill, el documental llega un poco tarde. Por ejemplo, gran parte de su investigación intenta demostrar la oscura y cuestionable existencia de la, entonces poco conocida, Joint Special Operations Command (JSOC). Pero, la muerte de Bin Laden le ha ganado, y el comando especial es nota de primera plana.

A pesar de este pequeño traspié, Dirty Wars es un documental que debe ser visto por todos. Por muy desolador que nos parezca, este es un trabajo fundamental, necesario.


The square
Jehane Noujaim y Karim Amer

Cuando leí que la Hermandad Musulmana había ganado las elecciones en Egipto tras las protestas para derrocar al Presidente Hosni Mubarak, no lo podía creer. Estaba en verdad enojada con el pueblo egipcio por haber permitido que un dictadura fuera reemplazada por un grupo fundamentalista y más extremo que el régimen anterior.

El enojo me duró hasta que vi “The square”. La importancia de este documental radica en la manera en la que la directora, Jehane Noujaim, nos lleva, literal y figurativamente hablando, al centro de la Revolución Egipcia. La cámara sigue a los protagonistas y guardianes de cada trinchera: Ahmed Assan y Khalid Abdalla del movimiento de protesta juvenil, Magdy Ashour, de la Hermandad Musulmana, y varios jefes de la policía y cuerpo militar.

Con el tremendo apoyo de Netflix, “The square” ha conseguido llegar a un amplio público y parece apuntar como favorito para llevarse el Oscar. Si bien merece la nominación por su valor histórico, hay un documental que supera a todos los nominados… y por mucho.


The act of killing
Joshua Oppenheimer, Signe Byrge Sørensen

Cuando Joshua Oppenheimer quiso realizar un documental en Indonesia acerca de las dificultades que un grupo de trabajadores (en su mayoría chinos) tenía para sindicalizarse, se topó con una historia mucho más profunda y macabra de la que hubiera imaginado.

Resulta que los trabajadores temían ser señalados como comunistas, y es que a mediados de los años 60s hubo una campaña anticomunista que cobró la vida de medio millón de personas. ¿Lo más terrible? Los asesinos ganaron y ahora están en el poder, celebrándose como héroes nacionales. Siempre llenos de orgullo, nunca temerosos de ser castigados por los crímenes que cometieron. 

Uno de ellos resume esta historia en una línea: “Los crímenes de guerra los definen los vencedores, y yo soy vencedor”.

Después de más de 40 entrevistas con sicarios encargados de eliminar a la “amenaza” comunista, Joshua conoció a Anwar Congo.

Popular en su región, Congo diseñó un sistema para matar a los prisioneros sin tener que padecer las consecuencias de la engorrosa tarea de limpiar la sangre de sus víctimas.  Con orgullo nos lleva a un azotea y aquí comienza “The act of killing”; con una representación casi teatral de la manera en la que asesinó a casi mil personas.

¿Era Anwar el más importante de los matones? No. Entonces ¿por qué centrar el documental en él? En su genialidad, Joshua pudo ver que Anwar Congo tenía el peso de su pasado más a flor de piel que los demás.

A lo largo de sus 2 horas 40 minutos de duración (3 años en su filmación), este documental se va convirtiendo poco a poco en una válvula de escape para los demonios que asechan a Anwar Congo. Las representaciones de los actos que lo han llenado de orgullo se vuelven cada vez más complejas, cada vez más surreales y cada vez más vergonzosas. Hasta que todo estalla frente a nosotros, serenamente, sí; silenciosamente, sí; reflexivamente, sí; pero estalla. Con los silencios, con miradas desviadas, con escalones que se quedan sin recorrer. El pasado estalla en los ojos de Congo y este documental se convierte en una obra maestra.

Fundamental para todo aquel que aprecie el cine. Majestuoso, rico, pleno, emotivo y crudo. “The act of killing” es un documental que ha hecho historia y que ha cambiado la historia. Logró ser vista en Indonesia, la gente está conociendo su pasado y lo que antes se etiquetaba como heroísmo, ahora, gracias a este documental, es reconocido como crimen.

¿Merece el Oscar? Sí. Merece este y todos los premios que se pueden dar una obra capaz de cambiar el futuro de un país. Joshua Oppenheimer, mi respeto y admiración.


Mi predicción:
Creo que ganará: The act of killing (es imposible no reconocer su importancia)
Se lo merece: The act of killing

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